Santiago, 19 de mayo de 2013
Mi
Amor:
No
existe ni existirá ninguna maldita enfermedad que pueda derrumbarte, que pueda
con tu magia, con esa sonrisa que explota como luna llena en medio de una noche
fría. Estás hecha de un material de valentía que pocos pueden ostentar, tienes
un talento cada vez más escaso, poder convocar la fuerza de cientos de personas
a tu favor, pero sobre cualquier rasgo definido, lo que te hace especial es tu
corazón, esa vocación de entrega que busca la felicidad de los demás.
Ser parte de tu vida no ha
sido mi mejor regalo, sino que el único que esperaba con ansias cuando la
soledad se hacía mi amiga. Desde aquellos días de octubre de 2005 no solo te
plantaste delante de mí con toda tu parrocha, sino que te hiciste realidad
cuando me había convencido de que no existías.
Hoy, para que negarlo,
tenemos un poco de pena, tu cama vacía me parece un mal sueño, pero que no te
quepa la más mínima duda que más temprano que tarde estarás a mi lado para
reconstruir ladrillo a ladrillo ese tiempo que la incertidumbre nos robó de
cuajo.
Tú sabes que eres el amor de
mi vida, estábamos destinados a conocernos pese a tantos imposibles que se
colaban en nuestros propósitos, pero cupido fue obstinado y de tanto lanzar
flechas una pasó de largo hasta Talca y me dio de lleno en el corazón, con una
precisión que hizo imposible arrancarte ni por un segundo de mi vida.
Eres una mujer
sofisticadamente mágica, tienes ese desparpajo propio de quien da cada paso
consciente de su trascendencia, nada te importa menos que resaltar, pero es
imposible no distinguirte del resto, eres más alta que los centímetros que
mides, porque no se te puede clasificar en cifras, sino en ese talento que te
hace la mejor. También sé que no te gusta que te llene de elogios, tu sencillez
está a la par de tu nobleza.
Te amo tanto, que cada día me
convenzo más que nos aguardan muchos años más de sonrisas, y el hecho de que
hoy estén a resguardo no quiere decir que no estén planificando su vuelta, es
más, ya tienen fecha de retorno.
Le agradezco infinitamente a
Dios que seas mi mujer, contigo he aprendido el valor de una mirada, de una
llamada cuando todo asoma oscuro, contigo descubrí que había un mundo infinito
más allá de mis fronteras mentales, contigo gané una familia maravillosa,
contigo saqué partido hasta de mis tropiezos.
Mi amor, cuando la pena
quiera hablarte, dile que no tienes tiempo para perder, que tu recuperación es
mucho más importante que detenerte a contar lamentos, que no habrá ninguna cama
de hospital que se merezca tu presencia por muchos días, que tus sueños son tan
anhelados, que no está en tus planes posponerlos por un contratiempo menor, y
por último, dile que tienes de aliado al mejor, a Dios.
Un beso es poco Marce, te los
dejo todos, eso sí, me los tienes que devolver a penas regreses casa.
Te amoooooooooooooo, tu JuanJito.
Te amoooooooooooooo, tu JuanJito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario