lunes, 17 de junio de 2013

Adiós amor de mi vida


                                                                                   Santiago, 12 de junio de 2013

Mi Amor:

Mientras trato de encontrar ese puente que me comunique con lo que no entiendo, intentaré navegar sin ti, sin esa mujer que se tiñó de heroína cada vez que una sonrisa se apostaba en su rostro, sin el mejor regalo de mi vida, sin mi otra mitad. Gracias a ti hoy odio un poco menos Santiago y amo un poco más a mi Talca querida, gracias a ti dibuje aventuras donde antes había sólo llano, gracias a ti conocí el amor de manera infinita.


Te mentiría si te dijese que soy feliz ocupando esta tribuna, nada me parece más cruel que despedirte, nada me parece más absurdo que no verte nunca más, nada me desagarra más alma que tu ausencia, nada me sobrecoge más que el dolor de tus padres, nada me compromete más que el amor de mis cuñados, nada me parece real si no fuera porque busco tu risa por todas partes y no la encuentro.


Mi amor, hice todo lo posible porque esta pesadilla acabara en un milagro, pero Dios tenía mejores planes para ti, y vaya que me ha costado aceptarlo. Recomenzar mi vida sin ti no será fácil, pero cuento con una gran familia, otro regalo que me diste a penas te conocí. Hoy tengo 2 papás y 2 mamás, y en la medida de lo posible trataré de ocupar parte de ese espacio gigante que lleva tu nombre.


Caminamos tantos años de la mano, que me llevo tu olor pegado a mi piel, tus besos como arquetipos de la felicidad, tus enojos como huellas de que llevabas las riendas, tu sofisticación como el precio a pagar por no dejar de ser sencilla.


He derramado más lágrimas de las que hubiese querido, eras tan parecida a mí que mirarme al espejo era verte vivir, hoy un poco de mí se va contigo, pero prometo ser feliz en tu memoria, hacer de mi dolor un camino para comprender eso que llaman destino, esa sucesión de imposibles atenazados en medio de la nada.


Mi remo se ha quedado sin bote, y por más que busco atajos a esta colusión de dolor, me resulta imposible, y debo recorrer centímetro a centímetro la distancia que me obliga a separarme de ti.


Fuiste mi manera de atomizar la magia, y aunque eras tan alta como tus sueños, me quedo satisfecho de haber sido una pequeña parte de tu felicidad, sentir que me amabas era lo suficiente para iniciar un nuevo día, sentir que me amabas no fue mi motor, fue la ingeniería detrás de aquella fuerza.


Amor de mi vida, te suelto de mi mano porque Dios así lo quiso, me quedo con los mejores recuerdos de estos años en que fuimos uno, gracias por detenerte para que yo avanzara, gracias por sacarme del yugo de la rutina, gracias por cada una de nuestras larguísimas conversaciones, gracias por estar a mi lado cada vez que te necesité, gracias por respetar mis pasiones, gracias por acercarme de nuevo a la iglesia, gracias por haberte conocido.


Sé que es imposible ni siquiera adivinar el dolor que están sintiendo tus padres, pero prometo estar cerca de ellos, al igual que de tus hermanos, tías, tíos y primos, con quienes siempre seremos una familia gracias a la semilla que enterraste en nuestros corazones.


Aprovecho también la ocasión para agradecer cada una de las muestras de afecto recibidas, siguen siendo un gran incentivo para hacer un poco más fácil tu partida, especialmente quiero agradecer a cada una de las personas que estuvieron con nosotros rezando cada noche por más de 20 días, esos gestos permanecerán por siempre en nuestras memorias.


También quiero hacer un reconocimiento a Mhara y Carola, tus primas, quienes siempre estuvieron a mi lado y me dieron esa fuerza necesaria para mantenerme de pie y estar todo este ingrato derrotero junto a ti, sé que las sentías tus hermanas como ellas también a ti.

Chao amor de mi vida, te amo, tu JuanJito, como me rebautizaste para el resto de mi vida.


Las campanas del alma






Las campanas del alma


Existe un sonido que repica a cada segundo en sus corazones y es la palabra hija, una campanada que a ratos los sublima y en otras los llena de una pena lacerante, y no se imaginan como los entiendo. Marcela ha llegado con su sonido hasta muchas almas, en cada una de ellas se ha leído las propias partituras que ella repartió en cada instante en que hizo de su alegría una vocación, una virtuosa de la composición más difícil de lograr, la entrega.


Esa mujer que ustedes llaman hija y yo, amor de mi vida, ha demostrado tener un coraje enorme, ha plantado cara a la prueba más difícil de su vida con una fuerza que no ha dejado a nadie indiferente, a nadie sin sentir admiración, a nadie sin el íntimo deseo de verla nuevamente correr detrás de sus sueños.


Ustedes no tenían más remedio que hacer patente sus valores en ella, desde el primer día que me crucé en sus vidas me abrieron las puertas con una generosidad que sentí mucho más ancha que el sólo hecho de ser el pololo de su hija, sino que me dispensaron el mismo amor que veía de ustedes hacia Marcela, así comprendí que el amor de dos puede ser mucho más extenso cuando las campanas del alma llaman a su mesa.


Es innegable que tanto ustedes como yo navegamos en un mar bravío, sin más auxilio que la fuerza de la oración y el remo de miles de voluntarios que nos quieren ver de nuevo en puerto, y ya no tengo duda que así lo haremos, Marce merece mirar su reloj sin la prisa de tener que llegar con premura a ningún lado, solo por el gusto de hacerlo.


Desde que supimos esta infausta noticia nos comprometimos tácitamente a estar unidos, hoy quiero ser explícito y decirles que estamos juntos en esta batalla y todas las que vengan, porque en esta guerra contra ésta maldita enfermedad nadie ganará más que nosotros cuando veamos a Marce espetarnos con su diáfana ironía, “¿acaso pensaban que se librarían de mí?”.


No es porque yo la ame que vea virtudes extras en su hija, al revés, suelo quedar corto en adjetivos cuando la describo, me puso de pie cuando la soledad me amenazaba con su amistad, me sacudió el polvo de mi esquematizada rutina y me regaló otros padres cuando los conocí a ustedes.


Dios no nos puede dejar solos, es evidente que se puso de nuestro lado, tanta convergencia de buenos deseos no es pura casualidad, la oración une y reconforta, a la par que crece la esperanza con cada abrazo, con cada palabra, con cada mirada que nos demuestra compromiso. No importa el tiempo que tome, pero el tañer de Marce se volverá a escuchar con más fuerza que nunca.  

Un abrazo apretado, Juan José.

31 de mayo



                                                                                                         



                                                                  Santiago, 31 de mayo de 2013

Mi amor:


Mientras en Santiago llueve, el Talca de mi vida te extraña, un enero dulce contó con tu presencia, y a tu vuelta, la enmascarada enfermedad impidió tu retorno. En mi tierra comenzó todo, ese primer beso que me robaste como un asalto a corazón armado, lo cierto es que no pude oponer resistencia, porque no había nada a que me oponerme, sólo podía sentir que mi vida comenzaba de nuevo.


Hoy estamos atados a tu destino, detenidos en medio de un fango absurdo producto de un aguacero que nos carcome el alma. Nada me parece real, odio esa maldita cama de hospital que me separa de tu abrazo, odio ese tiempo que te obligan a arrendar a lo incierto, odio el castillo de arena que te encerró a inventariar sus granos.


 Mi fe tiene de portada tu éxito, me he apuntado a cuanto deseo que implora tu recuperación, y cada minuto me convenzo más de que no necesitamos un milagro, tú misma lo eres y nada ni nadie puede negarlo.


Extraño tus miradas inquisitivas, esas que en otras circunstancias detestaba, pero que hoy me definen que hasta que lo que yo siento un defecto, no es más que otra manera de retratarte sin máscaras, ni fachadas. 


Amor de mi vida, ni tus sonrisas has podido dejar embaladas, ruedan por tu rostro tal vez en una proporción minimalista, pero aún así siguen teniendo el poder de enamorarme como el primer día. No puedo negar que necesito cada segundo en que puedo volver a verte, el ingrato colofón me desgarra, pero tu fuerza me hace ver pequeña hasta la nevada montaña que se aloja en la ventana de tu habitación que te espera.


Mi terapia ha consistido en traer al presente cada uno de tus raptos de humor que tanto me fascinan, como aquella prohibición de usar la camiseta de mi querido Rangers de Talca, porque a tu buen criterio, solo los ordinarios usan camisetas de fútbol. O las veces en que mi vocabulario te sonaba rebuscado y me exigías que te hablara en español. 


Todo tiene tu tinte, hasta tu enemiga la cocina me amenaza con que un día probaré tu mano, mis expectativas son tan altas, que por verte de nuevo de pie comería hasta el charquicán que tanto odiamos.


Siempre me dices que de lo único que sientes celos es de mi amor por Rangers, que cada vez que escribo una nota sobre mi club nos robaba tiempo a nuestra relación, y hoy te digo que tienes razón, eso sí, escribiremos juntos la historia de tu divina recuperación.


Me han dispensado tanto afecto en tu nombre que no puedo evitar sobrecogerme, estamos endeudados de por vida con abrazos, con besos, con miradas, con conversaciones que te levantan del suelo cuando el peso de extrañarte es imposible de soportar.


Como te he reiterado tantas veces desde aquel 17 de mayo en que te enojaste con tu mamá y conmigo por dejarte en aquel hospital, que repararemos con creces tu enojo, cuando vuelvas por tu trono de reina, aquí en tu casa y cientos de otras casas en que habita una cuota de ese incombustible amor por ti.

                                                                                                          

                                                           Te amo amor de mi vida,  tu JuanJito.


19 de mayo


                                       Santiago, 19 de mayo de 2013


Mi Amor:

No existe ni existirá ninguna maldita enfermedad que pueda derrumbarte, que pueda con tu magia, con esa sonrisa que explota como luna llena en medio de una noche fría. Estás hecha de un material de valentía que pocos pueden ostentar, tienes un talento cada vez más escaso, poder convocar la fuerza de cientos de personas a tu favor, pero sobre cualquier rasgo definido, lo que te hace especial es tu corazón, esa vocación de entrega que busca la felicidad de los demás.



Ser parte de tu vida no ha sido mi mejor regalo, sino que el único que esperaba con ansias cuando la soledad se hacía mi amiga. Desde aquellos días de octubre de 2005 no solo te plantaste delante de mí con toda tu parrocha, sino que te hiciste realidad cuando me había convencido de que no existías.


Hoy, para que negarlo, tenemos un poco de pena, tu cama vacía me parece un mal sueño, pero que no te quepa la más mínima duda que más temprano que tarde estarás a mi lado para reconstruir ladrillo a ladrillo ese tiempo que la incertidumbre nos robó de cuajo.


Tú sabes que eres el amor de mi vida, estábamos destinados a conocernos pese a tantos imposibles que se colaban en nuestros propósitos, pero cupido fue obstinado y de tanto lanzar flechas una pasó de largo hasta Talca y me dio de lleno en el corazón, con una precisión que hizo imposible arrancarte ni por un segundo de mi vida.


Eres una mujer sofisticadamente mágica, tienes ese desparpajo propio de quien da cada paso consciente de su trascendencia, nada te importa menos que resaltar, pero es imposible no distinguirte del resto, eres más alta que los centímetros que mides, porque no se te puede clasificar en cifras, sino en ese talento que te hace la mejor. También sé que no te gusta que te llene de elogios, tu sencillez está a la par de tu nobleza.


Te amo tanto, que cada día me convenzo más que nos aguardan muchos años más de sonrisas, y el hecho de que hoy estén a resguardo no quiere decir que no estén planificando su vuelta, es más, ya tienen fecha de retorno.


Le agradezco infinitamente a Dios que seas mi mujer, contigo he aprendido el valor de una mirada, de una llamada cuando todo asoma oscuro, contigo descubrí que había un mundo infinito más allá de mis fronteras mentales, contigo gané una familia maravillosa, contigo saqué partido hasta de mis tropiezos.


Mi amor, cuando la pena quiera hablarte, dile que no tienes tiempo para perder, que tu recuperación es mucho más importante que detenerte a contar lamentos, que no habrá ninguna cama de hospital que se merezca tu presencia por muchos días, que tus sueños son tan anhelados, que no está en tus planes posponerlos por un contratiempo menor, y por último, dile que tienes de aliado al mejor, a Dios.


Un beso es poco Marce, te los dejo todos, eso sí, me los tienes que devolver a penas regreses casa. 

Te amoooooooooooooo, tu JuanJito.