lunes, 11 de noviembre de 2013

Cinco meses sin ti




Cinco meses

Mi amor:

Y
a han pasado 5 meses desde que el destino me puso a conversar con el miedo, 5 meses en que aprendí a vivir cada instante como si fuese la última página de un libro, 5 meses en que cambié mi reloj de pulsera, por uno de arena, 5 meses en que le agradecí a la vida los años que vivimos “en peligro”, 5 meses en que le he ganado la batalla a las lágrimas y hoy te recuerdo sonriendo, 5 meses en que he visto el corazón de muchas personas, 5 meses en que perdí todo miedo a fracasar.

No hay día en que no me hagas falta, me he hecho amante de tus recuerdos, de esa incombustible alegría con que te hacías dueña de todo, si hasta tus enojos me enamoraban, era muy difícil mantener distancia, si en ti sintetizaba mi alegría, así que ya te imaginas el precio que tu ausencia me ha hecho pagar.

Estoy convencido que estás detrás de esos pequeños sueños que he cumplido, pensar en ti me da fuerza, lo mismo que recibir tanto cariño de tu familia, han sido piezas claves para enfrentar con hidalguía lo que nos tocó vivir.

Todo el mundo me pregunta cómo estoy, yo les digo que entero, aprendiendo a lidiar con las emociones que a ratos me visitan, aprendiendo a desnudar las horas para luego vestirlas de un buen hacer, aprendiendo de la improvisación; tú me decías que era muy estructurado, pues bien, aprendí a serlo lo menos posible.

El idioma del dolor es muy difícil de aprender, cada verbo tiene conjugaciones imposibles, cada adjetivo supone un descubrimiento, cada coma es un tropiezo, en cada pronombre te salgo a buscar, y cuando creo que ya lo hablo, el diccionario de la vida me enseña que falta un poco más.

Tu risa no está dormida, se quedó conmigo, así me lo dice Dios cuando le agradezco que hiciera lo imposible para haberte conocido.

Las palabras que se abrazan al evocarte me liberan del peso de no tenerte, cada día 10, mi corazón milita nuevamente tu discurso, esa dialéctica que atabas a tu histrionismo de una manera que te hacía tan única, tan libre de consecuencia, tan inspiradora hasta el día de hoy.

“Hasta que la muerte nos separe”, y así fue, ella te alejó de mí antes de tiempo, pero lo necesario para hacerte inolvidable. 

Te amo, tu JuanJito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario