jueves, 12 de septiembre de 2013

Otro mes




Talca, 10 de septiembre de 2013
“Otro mes”

Mi amor:

D
ile al destino gracias por haberte conocido, dile al mismo destino que me enseñe a entender, ¿por qué hoy se cumplen 3 meses sin tus besos?, ¿por qué cambiaron tu abrazo por ese pedazo de tierra donde enterraron tu corazón?

Te era tan fácil ser mi heroína, solo te bastaba sonreír, con un puñado de tu alegría tenía todo lo necesario para ser feliz. Hasta tus “no me pasa nada” acompañados de no mirarme, los prefiero una y mil veces, que vivirte como un recuerdo imposible de desaparecer.

Estás en medio de todo, confundida entre la risa y el llanto, entre ese diván que analiza mi soledad y entre esa esperanza que me permite engañar al dolor que me tomó por asalto.

Me acompañan cuatro tiempos y una nota desafinada, la puerta cerrada al olvido y una que otra ceremonia con las rutinas que te hacían especial, como aquella manía de abrir las escotillas para que escaparan los fantasmas que amenazaban mi tranquilidad.

Cuando abro las ventanas de un nuevo minuto te veo venir, me sigues de cerca, como se siguen a los autores que interpretan tu emoción, como se sigue a la libertad después de la opresión. Me quedo con todo en tus visitas, tu aroma, tu ironía, tus kilos de más, tus kilos de menos, los rizos de tu cabello, y el perfecto desorden de tu cartera.

¿A dónde miran tus sueños?, me imagino que a la primavera, incluso a las flores que odiabas, como yo odio ese invierno que me robó el amor de mi vida, y que en la antesala de un futuro de a dos, me dejó la mesa vacía con un par de tazas de té enfriadas por el dolor.

En mi velador están guardadas las cartas que aún no escribo, incluso la tinta con que escribiré mi futuro sin ti, una receta que nunca me preparaste y hasta la solución al teorema que jamás entendí. En tu baúl que se quedó sin dueña, habitan dos rincones, en uno escondí un caldero con mis lágrimas y en el otro, las semillas del último beso que dejaste vivir.

Mientras las horas se estrellan contra las palabras, un trozo de epopeya se dispara como bala, y las esquirlas del miedo se transforman en escudo y el consuelo se hace carne en ese abrazo que me espera detenido en algún lugar.

Las golondrinas aún no hacen verano, y en tu maleta vacía cabe un poco de sol, los arboles desnudos se visten con tu cara, y yo con las metáforas intento comprender eso que me dice el tiempo hará desaparecer. 

Las guitarras cantan un concierto para dos, pero en mi sala de ensayo tu silla vacía se quedó sin invitación.                                                                                   
                                                                                  Te amo Marce, tu JuanJito.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

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