A
|
ún quedan cenizas de la última
vela que encendí para tu cumpleaños, un año más tarde no hay vela, ni estás tú,
la vida mudó la fiesta, pero me dejó los recuerdos estacionados en mi alma, como
si de una chistera escogiera la foto con que intento acotar el dolor con una
sonrisa.
Sé que odiabas cumplir años,
añadir una cifra más a tu biografía te demolía, nunca entendí muy bien tu fobia
a un nuevo aniversario, pero mucho más me ha costado entender tu partida,
aprender a debatir con el vacío que hoy tengo por delante, entender cómo los
días pasan a ratos sin prisa o en otros, intentando ser normales.
Ayer se cumplieron 6 meses de tu
partida y hoy estaríamos festejando pese a que fueses reticente al boato de una
celebración, alegrándote con una nueva cartera o con ese lápiz que te hacía
infinitamente más feliz que un ramo de flores.
Celebré mi cumpleaños junto a tus
padres, sé que de algún modo tú estabas entre nosotros, espiando el presente
desde tu balcón en el cielo. Fue un cumpleaños incompleto, porque me faltabas
tú, pero de algún modo todos hicieron lo imposible para que fuera especial y lo
lograron.
Eras tan sagitario como yo,
cuando te despedí, dije que mirarme al espejo era verte vivir, hoy a veces
siento que cuando me miran, algunos personas te ven en mí, y agradezco cada
abrazo refrendado en tu memoria, son pequeños eslabones que me permiten unir
este rompecabezas gigante que es aprender a vivir sin ti.
Entre las bujías que usa el miedo
para encender los días, me despierto con tus besos que viven a escondidas, esos
besos que le hurté al destino cuando te arrancó de mis brazos, cuando hizo de
mis pasos un camino sin salida.
Todo ha sido reaprender, desde la
meta más pequeña, hasta ese sueño abrazado a la luna que miro cada noche
intentando hacerlo bajar, de seguro tú estás por ahí empujando todo a mi favor,
haciendo que el dolor poco a poco se mezcle con alegrías, con esas sonrisas que
en ti eran desde tu forma de vestir, hasta la manera más sutil de decir no.
No sé si es lo que corresponde,
pero no puedo dejar de decirte hoy, feliz cumpleaños.
Te amo Marce, tu JuanJito.


