miércoles, 11 de diciembre de 2013

Hoy estarías de cumpleaños



A
ún quedan cenizas de la última vela que encendí para tu cumpleaños, un año más tarde no hay vela, ni estás tú, la vida mudó la fiesta, pero me dejó los recuerdos estacionados en mi alma, como si de una chistera escogiera la foto con que intento acotar el dolor con una sonrisa. 

Sé que odiabas cumplir años, añadir una cifra más a tu biografía te demolía, nunca entendí muy bien tu fobia a un nuevo aniversario, pero mucho más me ha costado entender tu partida, aprender a debatir con el vacío que hoy tengo por delante, entender cómo los días pasan a ratos sin prisa o en otros, intentando ser normales.

Ayer se cumplieron 6 meses de tu partida y hoy estaríamos festejando pese a que fueses reticente al boato de una celebración, alegrándote con una nueva cartera o con ese lápiz que te hacía infinitamente más feliz que un ramo de flores. 

Celebré mi cumpleaños junto a tus padres, sé que de algún modo tú estabas entre nosotros, espiando el presente desde tu balcón en el cielo. Fue un cumpleaños incompleto, porque me faltabas tú, pero de algún modo todos hicieron lo imposible para que fuera especial y lo lograron.

Eras tan sagitario como yo, cuando te despedí, dije que mirarme al espejo era verte vivir, hoy a veces siento que cuando me miran, algunos personas te ven en mí, y agradezco cada abrazo refrendado en tu memoria, son pequeños eslabones que me permiten unir este rompecabezas gigante que es aprender a vivir sin ti.

Entre las bujías que usa el miedo para encender los días, me despierto con tus besos que viven a escondidas, esos besos que le hurté al destino cuando te arrancó de mis brazos, cuando hizo de mis pasos un camino sin salida.

Todo ha sido reaprender, desde la meta más pequeña, hasta ese sueño abrazado a la luna que miro cada noche intentando hacerlo bajar, de seguro tú estás por ahí empujando todo a mi favor, haciendo que el dolor poco a poco se mezcle con alegrías, con esas sonrisas que en ti eran desde tu forma de vestir, hasta la manera más sutil de decir no.

No sé si es lo que corresponde, pero no puedo dejar de decirte hoy, feliz cumpleaños.


Te amo Marce, tu JuanJito.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Tú, mi Educadora de Párvulos






Mi amor:

S
í hay algo que admiré de ti, fue tu vocación, nada te hacía más feliz que moldear la vida de los que daban sus primeros pasos en el sistema escolar, tus ganas de contribuir de manera responsable y empática a cortar el cordón umbilical con sus familias, no sé si te hacía la mejor Educadora de Párvulos del mundo, pero a mis ojos te mostró como la que más sueños cumplía cuando tus niños alcanzaban sus metas.

Tu delantal verde, tus planificaciones, tu facilidad para involucrarme en cuanta cosa necesitabas, me hizo conocer el corazón de una profesión que antes miraba de costado y que hoy la siento parte del ADN de una sociedad que aspira a formar mejores personas.

Extraño en demasía los relatos donde tu histrionismo me hacía recrear cada una de tus aventuras en tu sala de clases, desde esa pregunta indiscreta de un niño, hasta el ensayo de tu próxima actividad que te tenía un tanto estresada, todo me sonaba tan propio, que hoy el vació que dejó se torna gigante.

Hoy 22 de noviembre me habría gustado darte un abrazo apretado, felicitarte por tu día y comenzar a caminar de nuevo por la aventura de otro día de clases, donde seguro tus niños más de una sorpresa te darían o llegarías refunfuñando de tus apoderados porque otra vez te regalaron flores, cuando las odiabas.

Te sigo necesitando, no existe día en que tu recuerdo no me visite de alguna forma, aún me suena raro pensarte en pasado, esperarte sin remedio, palpar el dolor de tus padres, sé que todo es un proceso, pero el costo de vivirlo es demasiado oneroso.

A ratos no tenemos el control del trazo que dibuja nuestro andar, todo es aventura y hay que aprender a convivir con las sorpresas, sé que tú le enseñaste a miles de niños a dibujar sus primeras letras, sus primeras “obras de arte”, pero que difícil es aprender cuando el dolor hace de profesor.

Estoy cerca de todos los que te quisieron, juntos intentamos entender, aceptar, construir poco a poco las sonrisas que inevitablemente emigraron cuando te dejamos partir. Mucha gente me ha ayudado a recorrer estos meses sin ti, incluso haciendo realidad lo que tú bien sabías eran mis más íntimas aspiraciones. Hay mucho que agradecer, comenzando porque hayas sido parte de la etapa más feliz de mi vida.

¡Feliz día de la Educadora! Sé que en cielo estás enseñando.

Te amo Marce, tu JuanJito.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Cinco meses sin ti




Cinco meses

Mi amor:

Y
a han pasado 5 meses desde que el destino me puso a conversar con el miedo, 5 meses en que aprendí a vivir cada instante como si fuese la última página de un libro, 5 meses en que cambié mi reloj de pulsera, por uno de arena, 5 meses en que le agradecí a la vida los años que vivimos “en peligro”, 5 meses en que le he ganado la batalla a las lágrimas y hoy te recuerdo sonriendo, 5 meses en que he visto el corazón de muchas personas, 5 meses en que perdí todo miedo a fracasar.

No hay día en que no me hagas falta, me he hecho amante de tus recuerdos, de esa incombustible alegría con que te hacías dueña de todo, si hasta tus enojos me enamoraban, era muy difícil mantener distancia, si en ti sintetizaba mi alegría, así que ya te imaginas el precio que tu ausencia me ha hecho pagar.

Estoy convencido que estás detrás de esos pequeños sueños que he cumplido, pensar en ti me da fuerza, lo mismo que recibir tanto cariño de tu familia, han sido piezas claves para enfrentar con hidalguía lo que nos tocó vivir.

Todo el mundo me pregunta cómo estoy, yo les digo que entero, aprendiendo a lidiar con las emociones que a ratos me visitan, aprendiendo a desnudar las horas para luego vestirlas de un buen hacer, aprendiendo de la improvisación; tú me decías que era muy estructurado, pues bien, aprendí a serlo lo menos posible.

El idioma del dolor es muy difícil de aprender, cada verbo tiene conjugaciones imposibles, cada adjetivo supone un descubrimiento, cada coma es un tropiezo, en cada pronombre te salgo a buscar, y cuando creo que ya lo hablo, el diccionario de la vida me enseña que falta un poco más.

Tu risa no está dormida, se quedó conmigo, así me lo dice Dios cuando le agradezco que hiciera lo imposible para haberte conocido.

Las palabras que se abrazan al evocarte me liberan del peso de no tenerte, cada día 10, mi corazón milita nuevamente tu discurso, esa dialéctica que atabas a tu histrionismo de una manera que te hacía tan única, tan libre de consecuencia, tan inspiradora hasta el día de hoy.

“Hasta que la muerte nos separe”, y así fue, ella te alejó de mí antes de tiempo, pero lo necesario para hacerte inolvidable. 

Te amo, tu JuanJito.

jueves, 10 de octubre de 2013

Se han cumplido 4 meses




Se han cumplido 4 meses

Mi amor:

H
e escondido las respuestas bajo el manto de la soledad, y esa vocación de soñador sigue siendo una obsesión, para hacer un poco más llevadera la verdad, esa que en tu biografía me asesina las sonrisas cuando quiero despertar, y te busco y ya no estás.

Se han cumplido 4 meses y en las páginas de mi diario sigues siendo el titular, cada día una nueva crónica me enseña el precio de lo que significa extrañar, me enseña a robarle a las horas lo mejor, eso que hacíamos sin un plan, pero que juntos era perfecto.

A ratos me parece que te miro, cuando un abrazo me hace testigo del amor que sigue vivo, de esa historia que te retrata de alma entera, de esa chistera que escondía tu ironía, de esa caligrafía que te hacía intuitiva, si en eso de escribir se definiera la vida.

Si encuesto a los sentidos todos me dicen que tú estás, si propago tu discurso, todos me quieren escuchar, pero cuando necesito tu abrazo, me consume la soledad.

Cada vez que me reencuentro con tus padres, un poco de ese amor infinito hacia ti se queda conmigo, es un regalo que persigo, porque hace un poco más fácil detenerme a mirar el tiempo, que se llevó la libreta de apuntes donde escribí para siempre un tú y yo.

Extraño hasta tu faceta de dueña de casa, esa donde la experiencia era una tarea pendiente, pero donde la entrega era incluso más grande que tu corazón.

Vivo de tu inspiración, de ese tropel de sensaciones que se vienen a acostar conmigo, y me despiertan cuando quiero soñarte y me hablan cuando busco silencio, y me confunden cuando creo tener todo más claro.

Cuando vuelvo a leer tu despedida, me preguntó ¿quién habló?, mi memoria me dice que fui yo, mi instinto me dice que fuimos todos, y yo actué de intérprete. Había tantos rostros mirándote en mis palabras, que me quedaron grabados, en ellos vi tu reflejo, en ellos me aferré para entender de lo que el destino me privó.

Intento disfrutar de todo, hasta de lo que no me gusta, si algo aprendí de esta experiencia nefasta, es no desperdiciar nada, hoy me subo al galope incluso de las rutinas, las riendas las tengo firme y es a través de ellas que lucho por ser feliz.

No es fácil cambiar tus besos por un pedazo de tierra con tu nombre, es una montaña difícil de escalar, pero confío que de algún lado estás mirándome, ayudándome a tropezar lo menos posible, aliándome con quienes sin proponérselo me alivian el dolor.

Te amo Marce, tu Juanjito.

jueves, 19 de septiembre de 2013

"Al tiempo"





Talca, 18 de septiembre de 2013

“Al tiempo”

A
l tiempo le decíamos amor, al aire le decíamos razón, al miedo le decíamos corazón, a nuestra historia le decíamos pasión, al eco le pedíamos perdón por gritarle con furia nuestro amor, y a cada centinela de la verdad, le convencíamos que nada es igual al precio de mirarse en otra alma y saber que en ese reflejo está no solo la cara de quien amas, sino el rostro con que el destino habla.

Hay luces atrapadas en mis manos, que vuelan cuando escribo aquellas cartas, que viven a un par de pasos de mis ganas, de traerte nuevamente a mi ventana y correr de una en una las mañanas en que ya no estás.

Cuando quiero sonreír solo me basta recordar, como aquella vez en que me preparaste un té con agua de la manguera, tenía un penetrante sabor a plástico que según tú era producto de mi imaginación. También recuerdo tu insistente llamado para que subiera a la pieza si me quedaba conversando más de lo adecuado, y con seriedad me preguntabas ¿a quién vienes a ver? ¿A mí o a mis hermanos?

En cada reunión familiar te gustaba ponerme en aprietos cuando decías Juanjo tiene algo importante que decir, o te matabas de la risa cuando una vez te dije que no andaba con carnet por si acaso tenías pedida una hora en el registro civil, o aquella ocasión en que mi léxico te pasaba una mala jugada, como cuando te dije que no me gustaba el boato de la iglesia, y tú con tu chispa de siempre me espetaste, Juanjito, ¿qué significa boato?

Nuestro amor no era perfecto, sino que algo aún mejor, era artesanal, único. Tenías el aroma de las emociones y la voz de la conquista, nadie podía con tu liderato, tu instinto vencía cada batalla, contigo el mayor peligro del día era sonreír.

Hoy me visto con tu último abrazo, con tu mano anudada a la mía, con tu pelo encabritado invitándome a vivir, con tus labios sospechando de mis besos, con tu silueta acomodada en mi almohada, con tus pies sacándome a bailar, con tu poesía guardada en algún lugar.

De repente me veo golpeando la puerta de los imposibles por si apareces del otro lado, y entre tanto intento desvelado, no me queda más que escribir la locura en las páginas vacías de mi realidad, esa que en letras gigantes me grita que no aparecerás.

En el segundo piso de un día nublado, hay un poco de sol en resistencia, con ese me quedo dormido para soñarte, para quitarle a los segundos su marcha y al miedo a despertar una razón para ponerme nuevamente de pie, tú.

Te amo Marce, tu JuanJito.