sábado, 10 de agosto de 2013

"Dos meses sin ti"






Talca, 10 de agosto de 2013

“Dos meses sin ti”
Mi amor:

D
ibujo a carbón tu rostro sobre mis pupilas, cuando trato de abrir mis ojos buscándote a escondidas, estás detrás de todo, de aquel sueño que toma vida, de aquella mano que me enseña el camino.

Parece extraño, pues tu cuerpo me abandonó, más tu alma sigue aquí, disfrazada de pequeña luna cuando bajo el cierre de un nuevo día, o como un maravilloso sol cuando corro el velo de una mañana diamantada. Te apareces en forma de canción cuando quiero oírte de nuevo, en otras, tomas el cuerpo de un poema y recitamos la distancia que hoy nos separa con una sonrisa. Estás aquí, en mi feudo, en mi tierra, en este sitio del trueno que habita junto conmigo.

Son dos meses tratando de entender todo aquello que el tiempo me quiere explicar, son dos meses abriendo puertas al dolor, son dos meses en que he seguido con sigilo la huella que dejó tu amor.

Cuánta fortuna significó tu vida, cuánta historia quedó dormida para contarla, cuánta nostalgia se arrodilla en mi cama, cuánta razón tiene el destino cuando te habla de sorpresas. Sé que me lees cada vez que te escribo, con cada palabra raptada a tu ausencia un poco de ti se viene a dormir conmigo, un poco de esa luz que desperdigabas tan solo con vivir se queda estacionada en mi velador, y cuando te vuelvo a leer, es ella quien me dice qué página tomar.

Tu familia ha sido mi inspiración para ponerme de pie, para quitarle el luto a los días grises en que el miedo parecía detenerme, para cambiar una lágrima por una caricia, para debatir con la prisa su irresoluta forma de abordarnos. Estamos juntos, y como te prometí, seguiremos juntos.

Algo me dice que estás detrás de mis pequeñas victorias, cada alegría por ínfima o gigante que sea está dedicada a ti, te agradezco la inspiración, esa fuerza que no sé de dónde sale cuando caigo herido en busca de un sueño, y me sana el solo hecho de sentir que compartí mi vida con la mujer que rompió el molde de lo posible.

Todavía queda un poco de arena en la mirada, pero el viento de la fe me permite mirar el futuro con más esperanza, como aquel día en que tus labios se detuvieron junto a los míos, y no hubo vértigo pese a que estábamos en la cima del cielo.

Aún me resulta extraño detenerme a mirar tu ausencia, tu risa está dormida pese a que mi memoria intenta despertarla. No existe día en que no me pregunte porqué, en que quiera borrar de mis recuerdos tu sufrimiento, en que no me conmueva por ese abrazo que refleja el cariño inmenso que existe por ti.

Te amo Marce, tu JuanJito.

lunes, 5 de agosto de 2013

Un poco de todo, un poco de ti





Talca, 26 de julio de 2013

Un poco de todo, un poco de ti

L
a noche descarrila y en medio del ruido de la soledad te vuelvo a buscar, los recuerdos me abrazan a ti y es tan difícil no extrañarte si mi vida junto a ti era tierra fértil, la misma en que creció nuestro amor, nuestra historia, esa que reviso página a página cuando intento conversar contigo a través de nuestros recuerdos.

“No me hagas preguntas difíciles”, me respondías en medio de tu risa, cada vez que te llamaba para saber a qué altura del camino venías en tu viaje a Talca. Nada me alegraba más que tenerte en mi ciudad y verte bajar de ese bus con tu prestancia de siempre y tu sonrisa gigante cubriendo la noche de otro viernes de rencuentro. 

“No me he tomado ningún café con tu ausencia”, sino unos cuantos té con canela, esos que disfrutábamos en privado y en público, como las veces en que me era imposible no regalonearte con un desayuno en mi cama, esa que hoy se me asoma gigante cada noche en que añoro tu retorno.

Aún me parece mirar tu arsenal de cremas, colonias y sustancias afines dispuestas en un particular orden sobre mi escritorio, me encantaba que te hicieras y sintieras dueña de mi espacio, nada me hacía más feliz que ver y vivir tu risa, eras capaz de llenar el universo, si en eso de sonreír se midiese el afecto.

No sé cuándo ni porqué me comenzaste a llamar Juanjito, lo único que recuerdo es que me encantó tu manera de nombrarme, desde tus labios mi nuevo diminutivo se expandió por sitios que jamás imaginé, como la vez que me contaste que a uno de tus alumnos le comenzaste a llamar Juanjito, porque según tu opinión él se parecía a mí, te decía que sí a todo, pero al final hacía lo contrario, una carcajada siguió al abrazo que te di por tu ingenio. Esa vida en un constante concierto es lo que más extraño de ti. Después de esta anécdota, fue imposible no emocionarme cuando en tu despedida se me acercó tu apoderada y me dijo, “yo soy la mamá de Juanjito”, habló con tanto cariño de ti, que fue inevitable no sentir orgullo del legado que dejó tu vocación en miles de niñas y niños.

“Cuídame a mi Juanjito” le solías decir a tu mamá cuando por una u otra razón no estarías en casa, me enternecía ese gesto, tu instinto, tu amor, brotaba a borbotones, quizás me faltó correr y abrazarte en ese instante, pero quiero que sepas que cada gesto de tu amor vive en mi piel y cada vez que me vuelvo a abrazar con tu mamá, es un abrazo de tres.

Sé que odiabas de cierto modo mi pasión por Rangers, pero me quedaron grabados esos pequeños mensajes que me enviaste por el ascenso de 2011, “bien mi amor, gol”, “eso mi amor, vamos ganando”, “te felicito amor, estás en primera”, hoy son piedras preciosas de un pasión que no muere, como tampoco muere el amor que yo siento por ti.

“Déjemelo para mí” le decías a mí mamá cuando te despedías abrazándome, ningún problema mi amor, te respondía ella. Así de grande fue el amor que tu suegra sintió por ti, siempre pensó en nuestra felicidad, y más que una nuera, fuiste su hija, y con esa caricia que permite el alma, es que hoy te extraña tanto como yo a ti.

Te escribo porque es mi vicio, mi juguete, mi escape, mi tono, mi modo. Una vez me dijiste que un aspecto que te enamoró de mí fue mi manera de escribir, pues bien, hoy te digo que me enamoró de ti tu faceta de actriz, yo podía escribir el mejor guión, pero no había nadie que lo interpretara de mejor manera que tú en mi corazón.

Te amo Marce, tu JuanJito.