Talca, 10 de abril de
2014
Mi amor:
E
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l silencio me auspicia las horas
en que no tengo ganas de debatir con el presente, de vez en cuando archivo tu
aroma en esa caricia que se quedó despierta pese a tu huida.
Tu voz se aparece desnuda aunque intento
vestirla de fiesta, como cuando armabas de la nada una sonrisa, hasta en la
situación más tensa.
Ya se cumplieron 10 meses y aún
me parece extraño hablar de ti en pasado, hay tanto de ti abrazándome, que es
imposible olvidarte, no buscarte en las páginas que trato de arropar con tus
recuerdos, o detrás del cerco que la vida instala para mantenerte a distancia
de lo que anhelas.
Son tantos los verbos conjugados
en tu ausencia, como tantos son los pasos que la soledad camina de mi mano, de
repente el aire se torna espeso y cuesta respirar, pero la fuerza de lo vivido purifica
todo, menos el lunes cobarde que me robó tu sonrisa.
En Talca el otoño se hamaca en
las cenizas del verano, la lluvia es aún un espejismo y el frío, un invitado en
viaje. Está todo menos tú, el corazón rojinegro sufriendo, y las calles que
habitábamos rompen el silencio, para decirme que recoja del olvido ese puñado
de sueños que construimos cuando éramos dos.
Si el ayer se mudara hasta mi
alma, sembraría con tus besos la esperanza, me daría tiempo para lo importante,
y con el resto aprendería a ser feliz, aunque de esto último he aprendido
mucho, y no es que me haya vuelto conformista, pero necesito mucho menos que
antes para llenar los bolsillos del corazón con latidos.
Y si la luna se mudó de
calendario, y el sol me invita siempre a sonreír, las fronteras de mis miedos
ya no requieren visa, tu legado me enseñó, que pese a todo hay que luchar.
Te amo, tu JuanJito.