martes, 9 de julio de 2013

Hace un mes





Talca, 10 de julio de 2013
Hace un mes
Mi amor:

H
ace un mes, tu mano se separó de la mía, hace un mes, me arrodillé frente a la soledad y no paré de llorar, hace un mes, me hicieron caminar descalzo en marcha atrás, hace un mes, la arena de mi playa se quedó sin mar, hace un mes, se extinguieron tus besos, hace un mes, ese corazón que nos unía se durmió de tu costado, hace un mes que no logro entender ¿qué diablos le hicieron a mi vida?

Te cuento que Talca está vestida de invierno, las calles que serpenteamos de la mano buscando la felicidad, huelen a humedad, hay hojas en vigilia desparramadas por toda la alameda, incluso el Estadio Fiscal parece mirarme con compasión, ya no escucho tu voz, y las horas que dedicábamos a soñar, hoy las dedico a añorar.

Tu habitación, hoy es mi habitación, suena raro, pero te juro que no me apropié de tu bien más preciado, me instalé en tu regazo a intentar desnudarte en tu ausencia, a arrebatarle al dolor un minuto de ti, a navegar por esas páginas que la memoria me dicta de vez en cuando, a sonreír cuando creo todo perdido, a llorar cuando no tengo más remedio, a recrear junto a tu familia el prólogo, la historia y el incomprensible final de tu vida.

Instalé varias fotos tuyas en nuestra casa, resulta curioso pero por cosas del azar cada una quedó abrazada a un punto cardinal, así que hoy te miro en todas direcciones, y te busco con infinitas ansias en todas las razones, y en todo lo irracional.

¿El amor?, ya no sé ¿qué es el amor?, ¿si amar es vivir en solitario lo que era de dos?, o ¿si amar es quitarme a pedazos tu vida?, prefiero responderme que amar fue encontrarte, que amar es lo que tú sembraste en eso que llaman años, y que yo bauticé como magia la primera vez que escuché tu voz.

Como te prometí, volví a pisar el suelo donde construiste tu imperio, fue extraño no encontrarte, mi oído buscó tus pasos retozando en el segundo piso instintivamente, mientras tus padres y tus hermanos me abrazaban como se abraza el amor cuando el dolor lo acompaña.

Tu risa, que vacío me deja, todo tenía remedio cuando te veía sonreír, tu mano derecha sacudiendo los problemas ya no está, y como hace falta tu seguridad, tu vigilia, tu consejo, tu mapa de locura, tu inconclusa armonía, esa altura que te hacía realidad centímetro a centímetro, como me hace falta volverte a besar.

Tus gestos los imito con estropicia audacia, pero no busco perfección, sino que traer un trozo de ese escenario en que solías sublimarme con tu calidez. Tu abrazo ya no está y lo extraño, así que decidí extender tu mano a través de la música que solíamos escuchar, me acaricias en ese espacio que era nuestro, cada vez que una  llave de sol se me vuelve a colar en la sombra que dejó nuestro amor.

Amor de mi vida, te encontré, te perdí, pero le prometo a lo incierto que por ti seré feliz.

Aún te sigo amando Marcela.
Tu JuanJito.