Talca,
10 de julio de 2013
Hace
un mes
Mi
amor:
H
|
ace un mes, tu mano se separó de
la mía, hace un mes, me arrodillé frente a la soledad y no paré de llorar, hace
un mes, me hicieron caminar descalzo en marcha atrás, hace un mes, la arena de
mi playa se quedó sin mar, hace un mes, se extinguieron tus besos, hace un mes, ese corazón que nos unía se durmió de tu
costado, hace un mes que no logro entender ¿qué diablos le hicieron a mi vida?
Te cuento que Talca está vestida
de invierno, las calles que serpenteamos de la mano buscando la felicidad,
huelen a humedad, hay hojas en vigilia desparramadas por toda la alameda,
incluso el Estadio Fiscal parece mirarme con compasión, ya no escucho tu voz, y
las horas que dedicábamos a soñar, hoy las dedico a añorar.
Tu habitación, hoy es mi habitación,
suena raro, pero te juro que no me apropié de tu bien más preciado, me instalé
en tu regazo a intentar desnudarte en tu ausencia, a arrebatarle al dolor un
minuto de ti, a navegar por esas páginas que la memoria me dicta de vez en
cuando, a sonreír cuando creo todo perdido, a llorar cuando no tengo más
remedio, a recrear junto a tu familia el prólogo, la historia y el
incomprensible final de tu vida.
Instalé varias fotos tuyas en nuestra
casa, resulta curioso pero por cosas del azar cada una quedó abrazada a un
punto cardinal, así que hoy te miro en todas direcciones, y te busco con
infinitas ansias en todas las razones, y en todo lo irracional.
¿El amor?, ya no sé ¿qué es el
amor?, ¿si amar es vivir en solitario lo que era de dos?, o ¿si amar es
quitarme a pedazos tu vida?, prefiero responderme que amar fue encontrarte, que
amar es lo que tú sembraste en eso que llaman años, y que yo bauticé como magia
la primera vez que escuché tu voz.
Como te prometí, volví a pisar el
suelo donde construiste tu imperio, fue extraño no encontrarte, mi oído buscó
tus pasos retozando en el segundo piso instintivamente, mientras tus padres y
tus hermanos me abrazaban como se abraza el amor cuando el dolor lo acompaña.
Tu risa, que vacío me deja, todo
tenía remedio cuando te veía sonreír, tu mano derecha sacudiendo los problemas
ya no está, y como hace falta tu seguridad, tu vigilia, tu consejo, tu mapa de
locura, tu inconclusa armonía, esa altura que te hacía realidad centímetro a
centímetro, como me hace falta volverte a besar.
Tus gestos los imito con
estropicia audacia, pero no busco perfección, sino que traer un trozo de ese
escenario en que solías sublimarme con tu calidez. Tu abrazo ya no está y lo
extraño, así que decidí extender tu mano a través de la música que solíamos
escuchar, me acaricias en ese espacio que era nuestro, cada vez que una llave de sol se me vuelve a colar en la
sombra que dejó nuestro amor.
Amor de mi vida, te encontré, te
perdí, pero le prometo a lo incierto que por ti seré feliz.
Aún te sigo amando
Marcela.
Tu
JuanJito.